Tantas preguntas sin respuestas.
Tantos sentimientos encontrados.
Los trescientos sesenta y cinco pasaron volando…
empujados por esa brisa que arma las olas en las que estas paseando…
¿Estás bien? ¿Estás seguro?
¿Estás bien? ¿Estás seguro?
¿Cómo es todo por allá?
Acá es difícil, lo admito. Pero aun creo que las cosas se solucionan, y que tienen un rumbo, un destino marcado.
Cambian, se arman y se desarman, pero se solucionan.
Por qué no lo intentaste?
Yo lo intento todos los días.
Sobrevivir en la inmensidad de miserias humanas no es fácil, ya lo sé.
Pero los buenos triunfamos,
a la larga triunfamos.
Porque nos queremos,
porque ser exitoso en la vida, para mi, significa que una cena grupal sea concurrida,
que en la primer lágrima siempre haya alguien al lado para secarla,
que en cada tropezón te tiren una mano para ayudar a pararte,
eso es el éxito, para mí.
Entonces… Eras exitoso amigo. Éramos muchos.
Somos muchos.
Yo entiendo que a veces abundan las manos y los oídos, pero carecemos del coraje para enfrentarnos y admitir verdades.
Pero nada puede ser peor que no querer vivir.
Te extraño amigo.
Desde tu partida pienso que cada momento es milagroso.
Y que no hay mañana si no hay HOY.
A Los trescientos sesenta y cinco días…
Te saludo, te lloro y te abrazo.
Acá es difícil, lo admito. Pero aun creo que las cosas se solucionan, y que tienen un rumbo, un destino marcado.
Cambian, se arman y se desarman, pero se solucionan.
Por qué no lo intentaste?
Yo lo intento todos los días.
Sobrevivir en la inmensidad de miserias humanas no es fácil, ya lo sé.
Pero los buenos triunfamos,
a la larga triunfamos.
Porque nos queremos,
porque ser exitoso en la vida, para mi, significa que una cena grupal sea concurrida,
que en la primer lágrima siempre haya alguien al lado para secarla,
que en cada tropezón te tiren una mano para ayudar a pararte,
eso es el éxito, para mí.
Entonces… Eras exitoso amigo. Éramos muchos.
Somos muchos.
Yo entiendo que a veces abundan las manos y los oídos, pero carecemos del coraje para enfrentarnos y admitir verdades.
Pero nada puede ser peor que no querer vivir.
Te extraño amigo.
Desde tu partida pienso que cada momento es milagroso.
Y que no hay mañana si no hay HOY.
A Los trescientos sesenta y cinco días…
Te saludo, te lloro y te abrazo.
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