veinti7
No queremos formar parte;
Locura no jodas,
Déjanos en paz,
Así estamos bien.
Aunque estemos vacíos,
Llenos pero vacíos.
Llenos de gente alrededor
Pero vacíos de gente que abraza.
Ya no se abraza. Sabías?
Ya no se ve llorar sin decir palabra alguna;
Ya no se ve llorar.
Es mejor ocultarse. Yo lo hago seguido.
Lo prefiero.
Ahora es todo tan rápido, cibernético, tan superficial y frívolo.
No hay tiempo para pensar, para explicar , para contar, para pedirte ayuda.
No hay cables en la era digital, tampoco apretones de mano y menos que menos abrazos.
El te quiero no tiene valor , las servilletas son rasposas ,las carilinas cada vez más caras y los pañuelos de tela en desuso.
¿Y qué hace la gente cuando esta angustiada? a donde va? a quien llama?
Acaso solo se le permite estar mal a la gente cuando se trata de temas relacionados con la muerte?
No me gusta decir esa palabra. Yo le tengo miedo. Si, desde chica, cuando mi papá me hacia mirar el cielo, no podía contemplar las estrellas porque todo se tornaba oscuro y para mí era el camino hacia el infinito, era la muerte misma, no vivir más. No podía tolerarlo.
Para mí la muerte era algo opuesto a la vida. Estás acá o allá.
Pensaba que vivíamos hasta que un día por H o por B a la muerte se le ocurría venir a buscarnos. Sin previo aviso.
Desde aquella noche de mayo , cuando mi amigo decidió ir él por ella, recién ahí me di cuenta que la muerte no era independiente, que no era ajena a la vida sino que forma parte de ella. En otras palabras, la respiramos cada vez que cruzamos la calle sin mirar, que bebemos en exceso, que aceleramos un auto , que prendemos un cigarrillo, que evadimos un chequeo médico, que nos angustiamos por un amor no correspondido, que nos frustramos por no ser lo que los demás quieren que seamos, que temblamos de inseguridad al mirarnos al espejo.
Es por eso que le tengo miedo. Porque sé que está cerca , y que esa masa granulada , pesada y revuelta puede apoderarse de mi o de cualquiera de nosotros en cualquier momento, y que con tal de que no nos tome el pecho y nos asfixie podemos ir a buscarla, a ella, a la muerte, sin tener que esperar a que venga por nosotros.
Es miedo.
Miedo a la muerte, por ende a la vida …
A veces pienso cómo sería esa masa de angustia que ocupaba el pecho de Kurt , Hendrix o de mi amigo para que tomaran una decisión tan importante como la que tomaron. Seguro los inundó la duda, el miedo a la vida del que siempre hablo; y esa masa fue disolviendo pensamientos transformándolos en llanto que nadie pudo consolar.
Y pienso …
Llenos de gente alrededor
Pero vacíos de gente que abraza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario